Historia

PRINCIPALES SUCESOS ACAECIDOS SOBRE LA VENERADA EFIGIE DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO CORONADA

El milagro de las lágrimas:

Uno de los milagros más singulares de la Virgen del Rosario es el de las lágrimas. Sucedió el año 1670. Era el 6 de abril, Domingo de Resurrección. Cuando las camareras Ana de San Pedro Mártir y Juana de Santo Domingo se disponían a preparar a la venerada Imagen para la procesión claustral que, como primer domingo de mes, había de celebrarse aquella tarde, se encontraron sorprendidas al ver que el rostro de Nuestra Señora del Rosario estaba demudado; sudaba abundantemente y de sus ojos caían algunas lágrimas. Avisaron al P. Prior, quien con otros religiosos y seglares pudieron comprobar que se trataba de un hecho prodigioso. Duró el milagro 32 horas y pudo contemplarlo la Ciudad entera.

Se analizó detenidamente el caso por orden del entonces Arzobispo de Granada, D. Santiago Escolano.

Desnudáronle la cabeza -dice el proceso canónico abierto para el caso- registrándole hasta el taladro que para sujetar la corona la penetra, introdujeron por el mismo un lienzo, para ver si dentro había agua o algún otro líquido; pero lo sacaron lleno de polvo.

Granada se conmovió ante tal suceso y pensó, no sin motivo, que alguna calamidad amenazaba a la Ciudad. Y efectivamente, era el presagio de una terrible epidemia que azotaría a toda la región granadina. El Sr. Arzobispo, terminado el proceso, declaró que se trataba de un auténtico milagro.

El Milagro de la Estrella:

A los nueve años, en 1679, acontecen una serie de hechos prodigiosos. Una espantosa peste, extendida por Andalucía desde principio de año, comienza a penetrar en los hogares granadinos a partir del mes de mayo.

Se organizan rogativas y plegarias públicas. La Archicofradía del Rosario coloca en el presbiterio sobre andas, al lado del Evangelio, la milagrosa Imagen titular. A los dos días, entre siete y ocho de la mañana, estando la Iglesia llena de fieles,

todos los que estaban en el medio, en las puertas y a los lados del templo, vieron con admiración en el entrecejo del rostro de la Santísima Imagen, resplandecer una luz extraordinaria a manera de estrella, cuyos rayos brillaban, como de plata unos, como de oro otros, y verdes los demás, imitando propiamente los colores del arco iris.(Proceso).

Tal fue la conmoción de la Ciudad que acudió en masa a contemplar el suceso, que para vaciar la Iglesia, al objeto de practicar las diligencias pertinentes, hubo de emplearse

 la justicia eclesiástica, la secular y la milicia (Proceso).

La citada estrella no fue una aparición momentánea. Duró sesenta días. Entre tanto los milagros se sucedían en cadena: conversiones de toda índole, frecuencia de sacramentos, devolución de la vista a una ciega, del oído a una sorda, la salud entera a una desahuciada, y sobre todo, el final del contagio. Desde aquel día comenzó a mitigarse la peste y el seis de Octubre, estando celebrando la Novena, se dio oficialmente por terminada.

Se inició el proceso canónico por disposición el Arzobispo Fray Alonso Bernardo de los Ríos y Guzmán. Se recogieron treinta y ocho testigos calificados, escultores, pintores, teólogos, etc. Se cerró el 12 de Octubre con estas palabras:

Debemos declarar y declaramos, decimos y pronunciamos, ser milagrosa dicha luz y estrella, por exceder las fuerzas naturales en la forma que se ha visto, y concurrir todas las circunstancias para tenerla por milagrosa, y así lo atribuimos a milagro de Dios Nuestro Señor y lo aprobamos y autorizamos por tal.

El Ayuntamiento de la Ciudad, como gratitud a tal beneficio, hizo voto de asistir en corporación y costear una de las funciones de Octubre a la celestial Señora, hecho que se mantiene hasta el presente.


Visitas regias a Nuestra Señora del Rosario:


Desde su fundación por los Reyes Católicos en el año 1492, la Archicofradía y su Imagen Titular han recibido la visita de cuantos reyes, nobles y magnates han regido los destinos de nuestra nación.

Pero entre todas las reales visitas, prueba de la vinculación de la Archicofradía con cuantos nos han gobernado, conviene destacar la que en Octubre de 1862 realizó la Reina Isabel II de España, Hermana Mayor de la Archicofradía del Rosario de Granada. En compañía de su esposo Francisco de Asís y del séquito real, entre los que figuraba su confesor San Antonio María Claret, contempló detenidamente las diversas dependencias del camarín.

Coronación Canónica:

Tal era la devoción que tenía Nuestra Señora del Rosario, que una vez recuperado el esplendor de sus cultos, tras el regreso de los Padres Dominicos en 1951, y tras la reciente concesión por parte del Gobierno de la Nación de los honores máximos de Capitán General de la Armada Española, y el patronazgo nacional sobre el cuerpo de sargentos provisionales, se hacía necesario culminar cinco siglos de tradición y de historia evangelizadora arraigadas en la sociedad granadina, cuya devoción se extendió a toda la provincia.

Para ello, la Orden, los fieles y la Archicofradía se vuelcan en conseguir para la Virgen del Rosario el altísimo honor de su coronación canónica, por lo que fueron enviadas las preces a Roma, siendo enviado el decreto por el Capítulo de la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Como introducción a los actos a celebrar, se celebró un Congreso Mariano, con asistencia de Cofradías del Rosario de Andalucía y de diversos lugares de España. El 13 de Mayo, Nuestra Señora del Rosario abandonaba su templo para acudir, en rosario nocturno de antorchas, hasta la explanada del Triunfo, adonde habría de ser coronada. Durante  toda la noche, y la mañana del día siguiente, 14 de Mayo, se sucedieron Misas continuas con asistencia de diferentes corporaciones y grupos. A la tarde llega un regimiento de marina para rendir los honores que a la Virgen por derecho le corresponden, y desde Motril hizo su aparición la Imagen de la galeona, que fue traída para el acto en helicóptero, que descendió en mitad de la explanada.  Más de 100.000 fieles se dieron cita para el solemne acto de coronación que fue oficiado por el arzobispo de Granada, D. Rafael García y García de Castro, y el Obispo de Salamanca Fray Francisco Barbado Viejo OP. Tras ser coronada volvió en solemne procesión triunfal a su templo. A pesar de no ser costumbre en la época, la Archicofradía, como recuerdo de tan memorable acontecimiento sufragó la construcción del Colegio de Primaria Virgen del Rosario, que continua en la actualidad su labor docente.